Si quieres mantener una producción constante y de buena calidad, presta atención a tres aspectos clave: alimentación, ambiente y manejo.
1- Alimentación balanceada: Usa un alimento diseñado para ponedoras y evita cambios bruscos. Asegúrate de complementar con calcio y fósforo, esenciales para la formación de cáscara.
2- Agua y limpieza: El agua debe estar siempre limpia y fresca. Un bebedero sucio o seco puede disminuir la postura rápidamente.
3- Control de temperatura: Las gallinas producen mejor en ambientes templados, evitando el calor o frío extremos. Un gallinero bien ventilado y protegido es fundamental.
4- Iluminación adecuada: Mantén entre 14 y 16 horas de luz diaria (natural o artificial) para estimular la postura.
5- Manejo diario: Observa el comportamiento de tus aves. Si notas cambios en apetito, plumaje o energía, podría ser señal de estrés o enfermedad.
Aplicando estos tips simples, verás una mejora notable en la cantidad y calidad de tus huevos.

